
La esencia del periodismo se basa en hechos, nunca en suposiciones. Sin embargo, ayer los informativos de La Sexta establecieron una nueva categoría de noticias: aquellas que, basándose en un hecho real (el asesinato de una persona), establecen teorías sobre lo que ha sucedido. Parece que la consigna es clara, «si no hay hechos confirmados, los imaginamos».
Y para ello crean una simulación (suponemos que es recreación de la cadena ya que no se dice lo contrario), en la que ya se ve un tonillo oscuro en la piel del "sospechoso", y unos rasgos claramente no caucásicos. Sin que en ningún momento aparezca algún miembro de la Policía aportando datos reveladores sobre la identidad de este individuo, parece que los prejuicios racistas se hacen un hueco en la cadena.
No contentos con el montaje digital, muestran la imagen real del hombre asesinado tomada (¡cómo no!) por el móvil de un testigo. No sólo es innecesaria y choca con la dignidad de la víctima, sino que el hecho en sí eleva a categoría de información periodística (o lo pretende) la acción morbosa de un transeunte (incívico).
Al no tener datos, la voz en off continúa explicando su teoría sobre lo que podría haber pasado, «Si se confirma que este crimen ha sido así...», «De esta manera se entendería...», utilizando un condicional que nada informa y todo imagina. Como remate, el punto final: «(el asesino) Podría haber venido a España sólo para cometer ese crimen. Así, una vez terminado el trabajo habría salido inmediatamante del país», y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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